Hace unos días tuvimos la oportunidad de participar en una charla sobre deporte y diversidad organizada en Moeve. Y salimos de allí con una sensación muy clara: todavía quedan muchas conversaciones pendientes dentro del deporte, pero cada vez hay más espacios donde afrontarlas de frente.
La acogida fue increíble. La sala estuvo llena y además hubo un gran seguimiento online, algo que demuestra el interés y la necesidad de seguir hablando de inclusión, diversidad y convivencia dentro del ámbito deportivo.
Durante la charla compartimos experiencias y reflexiones sobre diferentes realidades que siguen muy presentes en el deporte actual: la situación del colectivo LGTBI+, el papel de las mujeres en entornos deportivos históricamente masculinizados, la presión que todavía existe en muchos vestuarios o la responsabilidad que tienen clubes, entidades y marcas a la hora de construir espacios realmente seguros e inclusivos. Y sí, también hablamos de pinkwashing.
Porque creemos que es importante diferenciar entre los gestos puntuales y el compromiso real. La diversidad no puede quedarse únicamente en una campaña bonita o en un mensaje durante determinadas fechas. La inclusión de verdad implica trabajo constante, apoyo continuado y decisiones que tengan impacto real en las personas.
Desde Madrid Titanes llevamos años defendiendo precisamente eso: que el deporte puede y debe ser un espacio donde cualquier persona pueda sentirse bienvenida, segura y respetada. Que competir y convivir no son conceptos opuestos. Y que todavía hay muchas personas que se alejan del deporte por miedo al rechazo, a los comentarios o simplemente a no encajar.
También compartimos algunas de nuestras experiencias como club. Situaciones que reflejan avances importantes, pero también otras que evidencian que siguen existiendo comportamientos y dinámicas que expulsan silenciosamente a parte de la población de determinados espacios deportivos.
Las gradas fueron otro de los grandes temas de la conversación.
Porque el problema no está solo dentro del campo. Está también en los insultos normalizados, en ciertos comentarios, en las actitudes que siguen utilizándose para señalar o ridiculizar. Está en la presión que muchas personas sienten para no mostrarse tal y como son. Y está en la necesidad de seguir construyendo una cultura deportiva mucho más sana y respetuosa para todo el mundo.
Poder hablar de todo esto delante de tantas personas, tanto presencialmente como online, fue especialmente importante para nosotros. Porque cambiar el deporte también pasa por generar espacios donde estas conversaciones existan, se escuchen y tengan continuidad.
Nos fuimos de Moeve con la sensación de que queda mucho por hacer, sí. Pero también con la certeza de que cada vez somos más quienes creemos que otro deporte es posible. Y que merece la pena seguir peleándolo.
Hablar de diversidad en el deporte: nuestra experiencia en Moeve