Cerramos la primera vuelta de la Liga Madrileña 2025 con sensaciones encontradas, pero con una certeza clara: seguimos creciendo. Ha sido una fase exigente, dura en muchos momentos, marcada por una Tercera Madrileña con un batiburrillo de equipos y niveles muy distintos, que nos ha obligado a adaptarnos partido a partido, golpe a golpe.
Un inicio cuesta arriba
Arrancamos la liga en casa frente a Villalba Majadahonda, un rival muy sólido que supo imponer su ritmo desde el inicio. El 15–52 final reflejó un partido en el que competimos con orgullo, pero en el que los errores propios y la falta de continuidad nos penalizaron demasiado.
La visita al CAU confirmó que el inicio no iba a ser sencillo. Caímos por 43–12 en un encuentro físico, donde volvimos a mostrar destellos de buen juego, pero sin la regularidad necesaria para sostenerlo durante los 80 minutos.
En la tercera jornada estuvimos muy cerca de dar la sorpresa ante Real Canoe. El 29–31 fue probablemente uno de los partidos más completos de esta primera vuelta: intensidad, compromiso y una propuesta clara que se nos escapó por pequeños detalles. "Ahí entendimos que el equipo tenía mucho más de lo que decía la clasificación", reconocía el staff tras el partido.
Resultados que enseñan
Sanse Scrum nos puso frente al espejo más duro de la competición. El 72–5 fue un golpe, pero también una lección. Lo mismo ocurrió ante CRC Pozuelo, líder indiscutible, en un partido extremadamente exigente que terminó 0–117. Lejos de escondernos, asumimos la realidad: esta liga exige concentración total, disciplina y constancia.
Nuestro capitán lo resumía con claridad: "No podemos medirnos solo por el marcador. Estos partidos nos han obligado a subir el nivel de exigencia y a no bajar la cabeza nunca".
Un curso marcado por la falta de casa
A todo ello se ha sumado una dificultad añadida esta temporada: nuestro campo habitual ha estado en reparación durante buena parte del curso debido al replantado del césped. Esto nos ha obligado a no tener una casa fija y a disputar toda la primera vuelta en distintos campos, adaptándonos semana tras semana a entornos, dimensiones y condiciones diferentes.
No ha sido una situación sencilla, especialmente para un equipo en crecimiento, pero el grupo ha sabido asumirlo como parte del reto. "No tener un campo propio nos ha exigido ser más flexibles y más equipo", apuntaba el staff técnico. Lejos de servir como excusa, ha reforzado nuestra capacidad de adaptación y cohesión.
El premio al trabajo
Y entonces llegó Cisneros Sexto. Un partido que marca un punto de inflexión. Ganamos 12–24 fuera de casa en un encuentro serio, trabajado, en el que supimos competir de principio a fin. Fue la recompensa al esfuerzo colectivo y a las semanas de trabajo silencioso.
Además, la victoria nos permitió sumar 6 puntos y escalar posiciones en la clasificación antes del parón navideño, situándonos en la sexta plaza, por delante de Majadahonda. "Llegar al descanso con esta victoria cambia el ánimo del grupo", señalaba uno de nuestros jugadores tras el encuentro. Y no le faltaba razón.
Con esta primera vuelta cerramos el año en una clasificación liderada por CRC, seguida de Sanse, CAU, Cisneros y Canoe, con Madrid Titanes en sexta posición y Majadahonda cerrando la tabla.
Mirando a la segunda vuelta
La primera vuelta ha sido dura, pero necesaria. Sabemos dónde estamos y hacia dónde queremos ir. La segunda vuelta será nuestro lugar confortable: conocemos a los rivales, entendemos la categoría y llegamos con un equipo más hecho, más unido y con mayor confianza.
Ahora toca parar, recargar energía y volver con hambre. Porque si algo ha demostrado este grupo es que, pase lo que pase, Madrid Titanes no deja de creer, aprender y competir.
Aprender a competir: así ha sido nuestra primera vuelta en la Liga Madrileña 2025