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Un solo equipo en Lisboa

Así vivimos un fin de semana de rugby y compañerismo en el Pitch Beach
27 July 2026 by
Un solo equipo en Lisboa
Madrid Titanes Club de Rugby
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Nuestra experiencia en el Pitch Beach empezó mucho antes de llegar a Lisboa. Durante las semanas previas al torneo compartimos entrenamientos entre XV y Touch en el Puente del Rey para preparar la competición, probar situaciones de juego diferentes y, sobre todo, llegar a Portugal lo más preparados posible.

Esos entrenamientos también nos permitieron acercar un poco más las dos modalidades. Compartimos ejercicios, movimientos y formas diferentes de entender el juego. Algo que, sin saberlo entonces, acabaría siendo especialmente útil durante el fin de semana.

Rumbo a Lisboa

No todos llegamos al mismo tiempo. Algunos aprovechamos para viajar unos días antes y conocer Lisboa, mientras que otros fueron llegando coincidiendo con el comienzo del torneo. La mayoría nos alojamos en el mismo hotel y aquello terminó convirtiéndose en nuestro pequeño cuartel general durante el fin de semana.

El Pitch Beach arrancó con la ceremonia de apertura y, como no podía ser de otra manera, aparecimos vestidos de chulapos. Una tradición que se ha convertido ya en todo un símbolo de Titanes en los torneos internacionales a los que viajamos y una forma muy nuestra de llevar un pedacito de Madrid allá donde jugamos.

Entre chalecos, parpusas y claveles, disfrutamos de nuestro primer encuentro con el ambiente del torneo, con otros equipos y con muchas caras conocidas de otras competiciones. Hubo tiempo para celebrar la llegada a Lisboa, aunque con cierta moderación: a la mañana siguiente tocaba levantarse pronto y cambiar la fiesta por el rugby.

Primeros partidos

La competición empezó para XV frente a Dark Horses. Fue un partido muy igualado en el que conseguimos llevar al campo varias de las cosas que habíamos trabajado durante los entrenamientos previos. Terminamos empatados en ensayos y únicamente una transformación hizo que la victoria se marchara del lado de Dark Horses.

Nos quedamos sin el resultado, pero con buenas sensaciones.

El formato seven, además, nos obligó a adaptarnos. Es un rugby rápido, con muchos espacios y en el que cualquier error puede convertirse en una oportunidad para el rival. Para algunos de nosotros era también una ocasión para ganar experiencia en esta modalidad y enfrentarnos a situaciones diferentes a las que encontramos habitualmente.

A partir de ahí continuamos acumulando partidos con nuestros equipos. También llegaron el cansancio, el calor y algún que otro golpe. Los resultados no siempre fueron los que queríamos, pero seguimos compitiendo, aprendiendo y disfrutando de estar juntos dentro y fuera del campo.

Y, aunque los resultados no fueran lo más importante del fin de semana, tampoco nos volvimos de Lisboa con las manos vacías. Titanes Azul terminó en tercera posición y Titanes Amarillo consiguió el quinto puesto, mientras que en Touch conseguimos subir a lo más alto: Titans se proclamó campeón del torneo.


De dos equipos a uno

La segunda jornada terminó poniendo a prueba algo más importante que nuestro juego.

Después de tantos partidos, el cansancio y algunas lesiones empezaron a notarse. Titanes Azul y Titanes Amarillo necesitaban jugadores para poder seguir compitiendo y no hubo demasiado que pensar: empezamos a mezclarnos.

Quienes todavía teníamos piernas nos pusimos a disposición del otro equipo. Algunos volvimos al campo después de haber jugado varios encuentros porque hacía falta completar una alineación.

Y lo mismo ocurrió entre modalidades. Cuando XV necesitó ayuda, compañeros de Touch se sumaron al equipo. Y cuando Touch necesitó jugadores para afrontar sus últimos partidos, algunos de XV hicimos el camino contrario. Al final hubo compañeros que acumularon una auténtica barbaridad de minutos durante todo el fin de semana.

Seguramente mezclar sobre la marcha equipos que habían entrenado dinámicas diferentes no nos ayudó a conseguir los mejores resultados. Pero en ese momento el objetivo era otro: que pudiéramos seguir jugando todos.

Y creemos que fue precisamente ahí donde mejor se vio lo que somos.

Nos animamos constantemente desde la banda, nos ayudamos dentro del campo y siempre apareció alguien dispuesto a jugar un partido más cuando hacía falta. Por momentos dejamos de ser Titanes Azul, Titanes Amarillo, XV o Touch. Éramos simplemente un grupo intentando que todos pudiéramos disfrutar del torneo hasta el final.

Lisboa más allá del campo

Por supuesto, no todo fue rugby. El sábado compartimos la cena oficial del torneo y, una vez terminada la competición, todavía nos quedaba el domingo para disfrutar juntos de Lisboa.

Sin partidos ni horarios que cumplir, aprovechamos nuestras últimas horas para recorrer la ciudad, comer juntos y alargar un poco más un viaje que había terminado convirtiéndose en mucho más que un torneo.

Regresamos a Madrid cansados, con algún golpe y con muchas cosas que seguir trabajando. Pero también volvimos con nuevos aprendizajes, anécdotas, un campeonato de Touch y un tercer puesto en XV.

Porque Lisboa también nos recordó algo que a veces es fácil olvidar cuando miramos únicamente un marcador: hay experiencias que no se pueden medir solo en victorias y derrotas.

Se miden en quien entra al campo aunque esté agotado porque faltan jugadores. En quien cambia de modalidad para echar una mano. En quien anima desde la banda después de terminar sus partidos. Y en saber que, cuando uno de nuestros equipos necesita ayuda, siempre hay alguien dispuesto a ponerse la camiseta.

En Lisboa fuimos XV y Touch. Fuimos Azul y Amarillo.

Pero, sobre todo, fuimos Titanes.

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