¿Por qué Titanes, nuestro equipo, tiene una clara simbología griega? El escudo, aunque recuerde a cierto expresidente del gobierno en drag, es una especie de criatura mitológica antropomorfa con atributos masculinos y poderes sobrenaturales, just like you are. Las equipaciones antiguas están decoradas incluso con meandros o claves griegas. En general, hoy en día se suele justificar la existencia de lo LGBTI+ tomando como ejemplo a sociedades o momentos históricos que han presentado comportamientos homosexuales: los griegos y los romanos en la Antigüedad, piratas, samurais (wakashudō), chamanismo sagrado o bélico, etc.
¿Pero hasta qué punto esto es correcto? ¿Hasta qué punto podemos tomar la homosexualidad del pasado como ejemplo para hoy? Christopher Chitty en “Hegemonía sexual: política, sodomía y capital en el surgimiento del sistema mundial” considera que no se puede usar la homosexualidad griega como ejemplo de "amor libre". La sociedad griega (y gran parte de la homosexualidad) se basaba en la esclavitud y la pederastia. El pasivo es el joven, el activo el mayor, la sodomía reflejaba la forma más inmediata y encarnada de la sumisión a la penetración, la estructura misma del poder político-económico. El modo de producción (artesano-aprendiz) era directamente responsable de la pederastia. A su vez, la pederastia y la prostitución "eran la única salida sexual para los jóvenes trabajadores que no tenían propiedades y que ya no eran necesarios para la producción agrícola."
Además, la historia se ha escrito mayoritariamente desde la experiencia masculina, y por ende son estos ejemplos los que han perdurado y que siguen estando presentes en la actualidad. La exclusión de la mujer y de las diversas identidades en el deporte no es accidental, sino estructural.
En la Antigua Grecia las mujeres éramos relegadas al gineceo, al cuidado de los varones y la administración doméstica. Incluso en los juegos olímpicos antiguos nuestra participación estaba prohibida, a excepción de la celebración de las Hereas, nuestros propios juegos, que apenas duraron un siglo. Esta visión ha durado hasta la era moderna. No olvidemos que en 1912 cuando Pierre de Coubertin restauró los juegos olímpicos consideraba la participación de la mujer “antiestética e incorrecta”, relegándonos al papel de animadoras del género masculino.
También debemos desidealizar la vida pirata: "La navegación colocó a hombres de todas las edades y de muchas culturas y tradiciones religiosas en procesos de trabajos cercanos, altamente cooperativos y en su mayoría segregados por sexo. Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y los lazos de fraternidad y amor eran tan inevitables en esos entornos como lo son en las cárceles de hoy en día." No romanticemos: "Si hubo situaciones de placer, se dieron en condiciones de trabajo duro y servil; si hubo experiencias de libertad sexual, fueron en el marco de vidas brutales y breves." En el caso de la mujer y la vida pirata, las mujeres en raras ocasiones podían participar de forma lícita en la navegación. Sí lo hicieron disfrazadas de hombres o sufriendo violencia estructural.
Estos patrones se repiten en otras culturas: en la sociedad samurai, el de mayor edad era conocido como el nenja y el joven era conocido como wakashū, y hay todo un ecosistema ritual donde se fusionan el paso de la adolescencia a la edad adulta, con el cambio de identidad y rol sexual. Si os interesa el tema, os recomiendo “El gran espejo del amor entre hombres: Historias de samurais”, ¿cómo pueden ser tan kitsch las historias de amor homosexual del siglo XVII? Straight out of an Almodovar movie.
La homosexualidad y la heterosexualidad, tal y como las entendemos actualmente, son producciones modernas, occidentales, burguesas. A medida que el trabajo asalariado se difundió y la producción se socializó, se hizo posible liberar la sexualidad del imperativo de procrear. Podríamos decir que el capitalismo ha creado condiciones que permiten la formación de comunidades urbanas de lesbianas y gais, y más recientemente, de una política basada en una identidad sexual.
Pero cuidao, la homonormatividad se opone a una homosexualidad políticamente rebelde, antineoliberal, antirracista y antipatriarcal: "La afinidad feminista con la homosexualidad masculina implicaba a menudo la solidaridad con personas de género diverso y con los ejes oprimidos de identidad de clase social, racial y sexual de los que el movimiento principal por los derechos de los homosexuales buscaba distanciarse."
Que las personas homosexuales nos asimilemos a una hegemonía heterosexual, supone la pérdida de una experiencia compartida de exclusión social y de hostilidad que en el pasado creó un sentido de pertenencia y de solidaridad con otros grupos oprimidos. A medida que los principios de pertenencia grupal se debilitan y las identidades sexuales se fracturan en particularidades cada vez más queer, ya no existe ninguna posición contrahegemónica desde la cual impugnar un sistema que sigue oprimiendo a algunos colectivos.
El terreno de la disidencia sexual y de la oposición contracultural se ha hundido bajo nuestros pies: "Al optar por abandonar la cultura queer y adoptar formas normativas de relación (los gais) corren el riesgo de dejar de ser solidarios con la comunidad imaginada de desviados sexuales, dejando a los miembros más queer de su comunidad expuestos a un estigma mayor, así como a mayores dificultades." Incluso a día de hoy, la práctica de deporte está atravesada por género y estatus: no todas disponemos de tiempo libre después de la doble jornada (laboral y de cuidados)
¿Qué referencias queremos reivindicar y desde que perspectiva? ¿Queremos un espacio realmente inclusivo? quizá deberíamos inspirarnos en aquellas luchas que han permitido democratizar el deporte como el feminismo, el movimiento obrero, los movimientos antirracistas y anticoloniales y aquellos que han luchado por los derechos LGTBIQ+.
Por tanto:
- No podemos idealizar la sexualidad o identidades del pasado como ejemplos de “amor” o “libertad”.
- El análisis tanto de ayer como de hoy de la sexualidad y de la identidad está fuertemente atravesado por otros ejes de opresión.
- Seremos homosexuales, pero también tenemos una responsabilidad tanto con otras personas más queer dentro de nuestro colectivo LGBTI+, como con otras personas sometidas a otros ejes de opresión.
Escrito por Antonio Pujol de Castro y Nélida Royo Villar
Homosexualidad e historia