El pasado martes 30 de junio, nuestros compañeros Jesús, Luis y Anto impartieron una sesión para la empresa de marketing We Are Social sobre LGBTIfobia en el deporte. En esta sesión se presentó Madrid Titanes Rugby Club desde nuestros orígenes. Para quienes no lo sepáis, Titanes fue formado en 2013, y debutó por primera vez en la liga de Madrid en 2014/2015. Desde entonces, como cualquier familia, hemos crecido. Lo que empezó siendo un grupito de amigos entrenando en el Retiro, se ha convertido en una entidad con más de 100 deportistas.
Y es que Titanes es mucho más que un club deportivo. Además del acto reivindicativo por sí mismo que es que un grupo de personas de un colectivo oprimido como somos las personas LGBTI formen una entidad propia, orgullosa y competitiva, intentamos llevar nuestro activismo y reivindicación más allá del campo mediante recogidas de alimentos, charlas en empresas y centros educativos, manifestaciones, etc.
Pero, ¿tiene sentido que sigamos impartiendo estas charlas? ¿Tiene sentido que en 2026 tenga que existir un club para personas LGBTI? Para responder a estas preguntas primero hay que analizar qué es lo LGBTI.
Para entender lo LGBTI se suele hablar de cinco parámetros: la corporalidad o sexo biológico, la cual depende de nuestros genes, hormonas, genitales internos y externos y caracteres sexuales secundarios; nuestra identidad o género sentido, que viene asociada a una carga cultural de roles, normas y relaciones de poder; la sexualidad, sensualidad y atracción, es decir, quién me gusta; la expresión, es decir, cómo me comporto; y finalmente la lectura que recibo de la sociedad, es decir, cómo me perciben.
Pues resulta que como en la mayoría de parámetros sociales, según en qué punto nos encontremos en cada uno de ellos, seremos objeto de privilegio o de opresión. Si bien los gays, las lesbianas, bisexuales, las chicas y los chicos trans, las personas intersexuales, etc. partimos de realidades y necesidades distintas, somos compañeres de opresión al no formar parte del colectivo hegemónico cis-hetero-patriarcal.
En este contexto, cobran gran importancia los espacios seguros. Son aquellos lugares donde las personas del colectivo LGBTI podemos sentir la libertad de expresar nuestra orientación sexual, identidad de género, expresión de género y todas las demás dimensiones de nuestro ser sin temor.
A pesar de los enormes avances en materia de igualdad, hoy en día el deporte sigue siendo un lugar en el que muches de nosotres seguimos sufriendo violencias. La violencia física y verbal es solo la punta del iceberg: el rechazo velado e institucionalizado, la limitación de derechos y de acceso igualitario, etc. La LGTBIfobia puede ser tan sutil como prejuicios y comentarios estereotipados, incluso cuando son “en positivo”: “¡Qué bien jugáis para ser gays!” José María, what’s that supposed to mean?
Necesitamos que cada vez más espacios sean seguros, especialmente en el deporte. Para ello, es fundamental que cada vez partes más amplias de la sociedad sean sensibles a los retos a los que nos enfrentamos como colectivo, convirtiéndose en aliades. Por todo esto, te invitamos a que participes en las actividades de difusión y activismo que nos surgen en Titanes.
En We Are Social hablamos de deporte, diversidad y espacios seguros